El Día Internacional de la Mujer más allá de la celebración

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Durante años hemos hablado del 8 de marzo como “el día de la mujer”, pero ¿sabemos de donde viene todo esto?

El día de la mujer no nació como una celebración romántica ni como una estrategia comercial, es ante todo una fecha conmemorativa que nos recuerda la lucha histórica de las mujeres frente a las desigualdades sociales y políticas.

Desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, mujeres trabajadoras comenzaron a manifestar de manera pública su deseo de igualdad y reconocimiento como ciudadanas. Empezaron a organizarse para exigir su derecho al voto, jornadas laborales justas, salarios dignos, acceso a la educación y condiciones seguras en fábricas. 

Uno de los hechos más recordados es el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York en 1911 donde 146 trabajadores, la mayoría mujeres jovenes inmigrantes, murieron. Esto no fue un accidente, sino el resultado de condiciones laborales abusivas, donde las puertas estaban cerradas, las escaleras en mal estado y no se contaba con condiciones mínimas de seguridad. 

No fue hasta 1975 cuando las Naciones Unidas oficializó el 8 de marzo como el día internacional de la mujer, con el propósito de celebrar los derechos adquiridos hasta ese momento, pero también como forma de recordar que hubo y todavía hay desigualdades estructurales que acompañan la vida de todas las mujeres. 

Algunas personas se preguntan si todavía es necesaria esta lucha, si “ya hay igualdad” y “las cosas han cambiado”. Podríamos pensar que, si muchas mujeres hoy estudian, trabajan y se encuentran en cargos importantes es porque la lucha ya terminó, pero la realidad es muy diferente. Aunque las cosas sí han cambiado, aún persisten brechas salariales, violencia psicológica y física, exigencias sociales y mandatos de género, sobrecarga de responsabilidades domésticas, entre otras desigualdades hacia la mujer. 

Pero ¿porqué es tan importante hablar de esto en una página de salud mental? 

La salud mental no toma relevancia únicamente en lo personal, sino también en lo contextual, implica reconocer que las condiciones sociales impactan directamente en el estado emocional de una persona. 

Con esto no queremos decir que todas las mujeres vivan las desigualdades de la misma forma, pero si que estas influyen en nuestro sentir como mujeres. Debemos entender que las normas culturales se internalizan y moldean la forma en que pensamos y sentimos. 

En la actualidad, en esta fecha se organizan manifestaciones para denunciar las violencias contra la mujer por el hecho de ser mujer y exigir el derecho a la igualdad. El 8 de marzo nos recuerda que es importante visibilizar las realidades que suelen normalizarse y cuestionar esas estructuras que perpetúan estas problemáticas. 

Este blog no está hecho con la intención de invalidar a quienes celebran, el propósito es recordar el porqué esta fecha es tan importante. El 8 de marzo nos recuerda que el derecho al voto fue luchado, la brecha salarial sigue existiendo, las tareas de cuidado todavía caen desproporcionadamente sobre las mujeres y la violencia basada en género continúa. Celebrar sin reflexionar invisibiliza la historia, conmemorar implica asumir responsabilidad colectiva. 

Conmemorar el 8M es sostener la memoria, reconocer los avances y aceptar que aún hay camino por recorrer. Es entender que la salud mental también es un asunto colectivo. Porque cuando comprendemos la historia con profundidad, comenzamos a reflexionar sobre ella, pues entenderla también es una forma de cuidar nuestra salud mental.


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