Entendiendo las distorsiones cognitivas

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Pensamos todo el tiempo, sobre absolutamente todo: sobre lo que hicimos, lo que dijimos, lo que otros nos han dicho, lo que pasa alrededor, hasta de lo que todavía no ha sucedido. Sin embargo, no todo pensamiento es un reflejo fiel de la realidad.

“Siempre hago todo mal”

“Nadie me quiere”

“Si me equivoco no sirvo para nada”

Hay pensamientos que llegan de manera tan convincente que parecen hechos, pero ¿y si no fueran verdades? ¿Y si fueran solo interpretaciones filtradas?

Desde la psicología cognitiva sabemos que muchas veces lo que nos afecta no es la situación como tal, sino la forma como interpretamos eso que nos pasa. 

¿Alguna vez han pensado porque aunque tu y otra persona vivan la misma situación no reaccionan de la misma forma?, esto es lo que menciona este concepto de la TCC (terapia cognitivo conductual), propone que no son los eventos en sí lo que generan el malestar, sino la interpretación de esos eventos lo que influye en nuestras emociones y conductas. Y ahí es donde aparecen las distorsiones cognitivas.

Las distorsiones cognitivas son errores en el procesamiento de la información que influyen en como percibimos la realidad, a nosotros mismos y a los demás. Son formas de modificar la realidad para hacerla parecer lo que ya conocemos, muchas veces construidas a partir de experiencias tempranas, creencias profundas, aprendizajes repetidos o eventos traumáticos. 

Estas influyen tanto en como nos sentimos, las decisiones que tomamos, la forma en la que nos relacionamos y el cómo nos percibimos a nosotros mismos. 

Y aunque sabemos que son errores en el procesamiento no llegan con un aviso que digan “esto es una distorsión” por lo que se sienten como una verdad absoluta. Y en cuanto más se repiten, más se consolidan, afectando no solo lo que pienso, sino cómo vivo. 

Las distorsiones cognitivas son parte del funcionamiento humano. Reconocerlas es el primer paso para flexibilizarlas. Identificarlas no significa forzarse a pensar positivo o a invalidad las emociones, sino más bien a ampliar la perspectiva y poder llegar a diferenciar entre lo que es un pensamiento y el hecho como tal. 

No todo lo que pensamos es verdad, pero todo pensamiento merece ser comprendido.


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